100 Días meditando: ¿Qué me estás container!?

Hace un par de días mi app  para meditar me informaba de que llevo 100 días meditando. La pera! No?

Estos son los 100 días usando ZenTime Pro pero en realidad llevo 15 meses que dedico unos minutillos a estos menesteres meditativos.  Y es que parece mentira que haya cumplido con lo que escribí este post de marras.

Desde entonces, todos los días (Monday to Friday… los fines de semana me permito levantarme tarde y cerdear un poco) me he levantado un poco antes para sentarme un rato en busca de «mindfullness«.

Pues bien, después de todo este tiempo creo que ha llegado el momentillo de pararse a reflexionar y ver cómo va el asunto. (¿Esto sería como hacer un savásana de la meditación, no?).

Tengo muchas preguntas que hacer sobre el tema, y nadie que  me las responda así que para contaros esto opto por la solución que me parece más barata y más fácil… : me voy a hacer una entrevista!

Toma, toma y toma!

Ya sabéis que es un género que me está enganchando: Pero ojo!!!, la autoentrevista podía ser una invención que lo pete ¿no?

Bien!! me hago el guión, me preparo, (me atuso los pelos de los brazos y me corto las uñas de los pies) y allá vamos. Focos , cámara, enciendo grabadora… (Las preguntas las voy a hacer con voz así engolada, para distinguirlas de lo que me respondo)

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Meditación Master Class

Ya hace tiempo que me atrae eso de la meditación, por que básicamente no lo entiendo y eso me provoca: ¿Dejar la mente en blanco? ¿No pensar en nada? Qué fácil! me pasa siempre cuando me quedo tontica delante de la tele!

Y debe de hacer falta por que una tiene ya una edad y con los años te vas dando cuenta de cómo y cúan mal funcionan las cabezas de las personas humanas. La cabeza está siempre con el riquiriqui de formas muy curiosas y generalmente chungas. Para los más rumiantes, «la cabeza no para!!» y te acabas cansando bastante de ti mismo.

Para introducirme en este asunto, el año pasado (en medio de uno de los -ya no tan extraños- momentos extraños) leí El libro Tibetano de la vida y la muerte. Y éteme aquí que saqué algunas cosillas en limpio, pero la más ilustrativa fue una bien sencilla:

«La mente es como un mono borracho que va de rama en rama».

Esta idea, a mi entender, es fabulosa:

  • Hace que te sientas comprendido como rumiante por que te das cuenta de que todo el mundo rumia
  • Te permite saber por donde hay que empezar: hay que controlar al momo!

Así que decidí investigar y, siguiendo esta senda, me encontré con el hijo moderno de la meditación: El Mindfullness. En internet, hasta en las páginas más frikis se ha puesto de moda y hay libros, artículos y aplicaciones a cascoporro… (Véase Melanie Pinola What Is «Mindfulness,» and Why Is Everyone Talking About It?)

Entre lectura y lectura no encontraba yo el sentido al asunto. ¿Poner la antención en nada para estar más atento? ¿atento a qué? y algo pasará que no le veía el «aquel». Solo saqué de conclusión que para meditar primero tienes que conseguir «mindfulness».

Pero bien… siempre hay un momento de iluminación ¿no? y el otro día en clase de Marta, nos sentamos mirando a la pared (como si estuviéramos castigadas, tal cual!) para hacer una Meditación Zen.

Por primera vez conseguí centrarme mínimamente y cuando pasaron los 15 minutos me sentía despejada y refrescosa!!! ¿Y como fue? Pues no sabría explicarlo: me quedó el coco fresco! simplemente tratando de alejar los pensamientos y «separarlos» para que no se apelotonaran.

El caso es que nos quedamos hablando al final de la clase, tuve otra revelación así en plan » Mi Maestra me ha iluminado» (ironic mode on) cuando nos dijo que:

Ya que la cabeciña va muy mal y es como un caballo desbocado (ella que es fina, escoge un animal elegante) hay que agarrarlo poder VER en vez de quedarse tontico mirandolo.

Toma ya! que buen resumen ¿no?

Después de esta «experiencia en la tercera frase» lo único que se puede hacer es repetir para ver si me alumbro poco a poco. Pero empezar cuesta y todavía no he empezado …y ni visos que tengo! por que se recomienda meditar por la mañanita temprano. Todo se andará!

Para quien quiera probar, aunque sea para estar a la última y probar sus beneficios diré como argumento convencedor_ «Ten minutes of meditation a day can keep doctor away!»

Y si no convenzco, delego el trabajo en Tara que me parece mucho más convincente que mi persona.

Para terminar si alguien se viene ariba y quiere hacerse con un kit meditación y montarse un altarcillo en el hogar diré que en «El lejano Sur» hay buditas majetes, velitas e inciensos molones para hacerse con el ambiente más adecuado y «escoger un palo al que agarrar el caballo!»