La embajadora del yoga: Indra Devi


Corre Forrest Corre!!


Leer las aventuras y desventuras de esta mujer te hace pensar de inmediato en una película fantástica o en el realismo mágico clásico: viajes fantasticosos, gentes varias, situaciones extravagantes y una mujer haciendo cosas extraordinarias. Pionera viajera, evangelista del yoga, actriz, bailarina… esta mujer menuda ha hecho cosas bien grandes! Con razón su biógrafa ha dicho de su vida que es como una«exotérica versión de Forrest Gump».

Y no sólo es que fuera corriendo de un lado a otro del planeta disfrutando de la vida como «caja de bombones»…. Eugenia Vassilievna Peterson, nació en Riga, Letonia, en 1899, murió en Argentina en 2002 y entre medias hizo de todo un poco.

Te la puedes encontrar en fotos de los años 50 en Hollywood, en documentales sobre el Kremlin, en youtube hablando perfecto castellano explicando cómo limpiarse la cara sin agua. Dos guerras mundiales, dos maridos y muchos kilómetros separan a la joven bailarina y actriz de su Letonia natal a la consagrada mesías del yoga en occidente.

Eugenia, hija de actriz y noble rusa (pronto separada de su padre un banquero sueco) se crió con sus abuelos. Luego viajó a San Petersburgo y Moscú  a seguir los pasos de su madre estudiando con Theodore Komisarjevsky. Siempre corriendo por la vida, acabó huyendo de la revolución bolchevique y ambas acabaron en Berlín donde «olé mi arma» destacó como actriz y bailarina del famoso cabaret «El Pájaro Azul».

Curiosita como era, allá que se marcha a la India (1927) a ver qué le ofrece el yoga. Allí se consolida como actriz en películas indias, se mezcla con la más farandulosa farándula y lo más granado de la sociedad teosófica de la mano de Juddi Krishnamurti.

Pronto se flipa con el tema y se hace llamar Indra Devi. Busca las enseñanzas yóguicas de Krishnamachrya pero este la manda a paseíto (¿darle clase a una mujer?¡ já!) pero ella, casada por esas épocas con un diplomático checo, tira de sus contactos para que el marajá de Mysore intermedie por ella y la acepte en su escuela.

Krishnamachrya se había convertido por aquella época en un ariete del marajá para desarrollar las costumbres propias de la India y ayudar a la creación de un sentimiento nacionalista indio frente a los ingleses. El majarajá lo mandó por todo el país a hacer demostraciones públicas de asana como ejercicio y disciplinas físicas «propias de la India». (Realmente se dice que a las pocas asana que existían, Krishnamachrya añadió otras cuantas «inspiradas» en la gimnasia sueca, ejercicios de kinestesia del ejército británico…)

En este afán de propagar su nueva práctica de yoga, de perlas le vino al gurú que Indra Devi  se fuera a ir China con su marido: Así fue como no solo le dió clase si no que decidió que era mejor instruírla como «mensajera instructora» para que llevar sus enseñanzas allende los mares -en vez de rehusar de su presencia como si fuera un incordio-.

A Indra le molaba estar en el ajo así que allá, plantadita en Shanghái, comienza a dar sus primeras clases a la conocida esposa del líder nacionalista Chiang Kai-shek y luego se monta su chiringo para dar clases como churretes a grupos de hasta 25 alumnos consolidándose así como profe.

De vuelta en India se puso las gafotas de escritora y lanzó «Yoga, the Art of Reaching Health and Happiness» con su propio método para la felicidad. Mientras su primer marido repatriado, moría lejos de ella en 1946.


 Hollywood, fama y prestigio: Su academia para famosetes


Por su escuela pasaron Gloria Swanson, Greta Garbo, Elizabeth Arden y el mismísimo Aldous Huxley . Y no contenta con estos ilustres famosos como pupilos siguió con las gafas puestas y escribió más best sellers («Forever Young», «Forever Healthy» o «Renew Your Life by Practicing Yoga») que extendieron sus ideas por todo el planeta.

A horcajadas con mi gatete o de «Cómo renovar tu vida a través del yoga»

Libre como el viento se convirtió en ciudadana estadounidense (tras casarse con un médico americano en 1953) y para demostrar que el yoga no se casa con nadie, -en plena guerra fría- consiguió que se legalizara el el yoga en la URSS apoyando al embajador indio en Moscú.

A lo hippie: Peace and love

De oca a oca y tiro por que me toca cambia de rollo para arrimarse a la contracultura pacifista que se alzaba contra la guerra de Vietnam a finales de los 60. Y no contenta con unise a la causa se va allí a ver todo de primera mano.

En esta línea se da una vuelta por la India para hacer más el hippie: ahora con el gurú nuevo gurú de moda: Sai Baba.


Bienvenido señor Lemon


En el ashram de gurú Sai Baba hizo de guía de  Lennon y a Yoko en su nueva visita a India. Ni idea tenía la buena de Indra que estaba recibiendo a un beatle «más famoso que Jesucristo» cuando le llamó varias veces señor Lemon y se quedó la tía tan pancha.

Un poco desencantada por la controversia que levantó este gurú se machó a donde estaba lo bueno, a Sudamérica. Estuvo en Panamá en momentos clave de su historia y dando vueltas por Argentina, donde murió a los 102 años. Por supuesto, estando allí se dedicó a extender su mensaje y famosear . La podemos ver en youtube hablando de todo un poco en la tele argentina con la «Ana Rosa» de su momento: Mirtha Legrand, Nacha Guevaray otros tantos.

La impresión que tengo después de leer sobre ella es que era «una echá pa´lante» capaz de inventarse y reinventarse constantemente. Una mujer de recursos que aprovechó sus contactos para superar toda cuanta barrera encontró para practicar yoga y ponerse directo con las enseñanzas que había conocido en un libro de una amiga de su madre. Libro por cierto, escrito realmente por un americano que escribía bajo el seudónimo de «Yogui Ramacharaka».

Para estrenar mi kindle he comprado su biografía y allí me he encontrado no sólo una vida la mar de interesante si no con la incisiva mirada de Michelle Goldberg (periodista política) sobre el yoga. A través de la biografía de Indra, nos explica el proceso de instauración del yoga en Occidente y la importancia capital de su manera de hacer las cosas para que se haya instaurado de forma tan efectiva.

Su manera de «evangelizar» estando en «todos los saraos» propició el rotundo éxito del yoga en el mercado americano.  Su presencia en de Hollywood, sus amistades y sus libros hicieron una catapulta definitiva hacia todo el mundo.

No podemos decir que fuera una feminista «al uso» actual  pero ciertamente lo fue en la medida en la que reivindicó y consiguió conquistar espacios reservados para los hombres, revisar ideas viejunas y casposas y soltar unas cuantas verdades: Por lo de prontito se atrevió a hablar de sexualidad femenina y dijo tantas mujeres «frígidas» como decían que había «algo tendría que ver con sus mariditos»…

En relación al yoga consiguió que se dejara de ver a los indios como unos «salvajes místicos» para convertirlos en unos sabios que incorporaban enseñanzas antiguas para cuidado del cuerpo. Ella, con su estilazo filtró estas ideas y las acercó al gusto de la época. Con paciencia y creatividad las hizo encajar en el estrecho espacio que deja el «culto al cuerpo»:  buscando que las enseñanzas más físicas del yoga nos ayudaran a desarrollar prácticas de autocuidado de mente, cuerpo y nuestro yo más profundo (si es que aun nos queda algo de eso).

3 thoughts on “La embajadora del yoga: Indra Devi

  1. Nomastes, me encanta cómo lo haces.
    Es un verdadero regalo leerte.
    Hablamos hace muuuucho tiempo, te acuerdas?
    Me gustaría recuperar la conexión contigo.
    Dame un silbidito cuando quieras y puedas. Un abrazo fuerte compañera, p.

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