Exámen instructor de yoga (200 h) Yoga Alliance

Exámen ¿? Tu tas loooooooooooooca!I

¿Por qué escribir sobre un examen? ¿Acaso quieres contarnos una historia de terror? ¿No hemos tenido suficiente en escuelas, institutos y universidades. Nooo, no se asusten que el tema es bonito, no feo.

Acmódense en sus asientos y, si pueden, disfruten.

Rebobino

(Léase con voz susurrosa) Examen final, curso de instructores 200 horas Formación Yogaroom Almazen 1º edición. La prueba consiste en programar una sesión completa e impartirla a alumnos reales en una sesión abierta y grauíta. Se han creado varios grupos de 2-3 personas que deberán impartir la clase. Se ha anunciado en la web que estos de examenes, no hay incautos, todo el mundo está avisado.
Un grupo de tres yoguicompis, creamos la sesión, la corregimos y revisamos con la profesora.
Hemos tenido un mes para ensayar: solas, acompañadas, juntas y separadas.  En los ensayos conjuntos, nos echamos unas risas, comentamos cosas para mejorar las explicaciones, las transiciones, el ritmo, y el chachachá!

Bajo la atenta mirada de nuestra examinadora (libreta en mano), estábamos tres yoguinis: cuerpo de flan, mente de soldado. Y toca salir al ruedo! Ains! la clase es como un toooro!

Empezamos la clase y todo va bien, a mi compañera la introducción y los saludos al sol le han salido perita y, PUM!!!. Tengo el corazón en la boca y ahora soy yo quien dirige la sesión.

La secuencia al dedillo y es entonces cuando me fijo bien y miro a mi alrededor con verdadera atención….

Darle al Pause y a continuación todo va a cámara lenta

El tiempo se detiene tipo Matrix mientras miro al fondo y contemplo la sala:  Allá en la esquina una alumna ha dejado su cuerpo en clase y ha huido a otra galaxia, un poco más aquí una chica menuda llena de tensión “sufriendo” la postura para que le salga “bien, bien”, allá alguien se pregunta muy extrañado ¿esta pierna es mía? . También veo que aquel pie que no está bien, aquella rodilla así va fatal, esas piernas son “poco guerreras” y van a hacer que todo se desmorone, caras que son purita interrogación, sudores fríos y ni tanto.

Es entonces cuando me veo a mi misma como a Neo (pero en mayas negras) repartiendo ajustes entre los alumnos para que “la cosa mejore un poco” (Dale al play y verás a que me refiero)

Y continúo la sesión volviendo a la seguridad de mi esterilla, donde todo se ve desde la distancia y puedo seguir con “mi secuencia”.Todo ha sido muy rápido y ya estamos en la parte de suelo, me toca pasar a segundo plano “apoyar” a mi compañera. Pienso para mis adentros “ahora tendré más tiempo para hacerlo mejor”…

Stop: Lo que viene siendo un maestro

Y mientras correteo de un lado a otro repartiendo ajustes como si fueran maporros (vease video anterior), Amelie se levanta, con sus mayas azul brillante, abandona a un lado su libreta y Flop! Con una mirada fulminante nos deja bien claro que ha llegado el momento de dejar de correr.

Se pone al lado de esas chica menuda que intenta hacer matsyasana y la ayuda (durante casi 5 minutos) a tumbarse hasta que simplemente entiende que hay que abandonarse, dejar la tensión y “estar”.
Va hacia la mujer ausente y le coloca los brazos irguiéndola desde el pecho y sigue  por la sala despacio, sin apenas hacer ruido, dando a tres o cuatro personas su “atención”.

Entran créditos: fundido en negro

Como ya sabéis cómo acaba la película (si, síiiii aprobamos)… os cuento otras cosas.

Nada más terminar la clase nos hizo comentarios a cada una (de los más acertado). Todas tomamos buena nota de sus comentarios y recomendaciones. En particular me tocó escuchar una grabación mía hablando…
Ppuff! ¡Qué infierno! Hablo como una cotorra.Tengo que aprender a “resumirme”. Ir a lo esencial, eliminar lo superfluo… y distinguir una cosa de otra! (Ahí es naá)

Pero más allá de lo que nos dijeran, creo no hay mejor forma de aprender que esta: viendo cómo se hace para aportar a cada alumno lo que realmente necesita en clase.

Y es que insisto: NO, lo que hace un profesor no es corregir a los alumnos, es estar atentos a sus necesidades y progresos y “estar” como profesor para que avancen. Y eso es lo que vi en el examen.

Y no hay otra!!! Triste y alegre pero cierto! “Nos queda un larguísimo camino para aprender y disfrutar… ”
Ahora ya no sólo toca avanzar en la práctica de yoga sino en la de ser instructora de yoga, que en sí otro mundazo!

En resumidas cuentas, cuando me preguntan, “¿Cómo fue el examen?”  Pues cuento esta película: un examen de los buenos buenos…  sufres un poco, aprendes y disfrutas. ¡Plas, plas! como un par de bofetadotas que te dejan bien despierta. 

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