Tus primeras claaaaaaaases chispás!

Para los de mi quinta este video será muy ilustrativo de cómo me sentí dando mis primeras clases.

 
Y me pongo nostálgica porque toca hacer memoria, coger comba y empezar a contaros eso de dar clases. Todo un reto!
El hilo de mis pensamientos danza loco al viento y lo recojo! Ains, ainss! cuántas cosas que contar… y cuánto tiempo ha pasado! … Ojo! que por en medio he tenido un verano especialmente largo por esta latitud (con todas sus playas y sus bares)  y … una mudanza. No tengo perdón de Dios, ni de Krishna (me estoy volviendo superfan) ni de otros dioses mundanos (a los que llamamos padres).
Pero voy al bollo que supongo que no estáis aquí para que os cuente milongas. 
 1º Valiosa reflexión: Farsannnnnnnte!

Esa ha sido la primera gran sensación. La de ser un poco-muy farsante. Vaya que no “me creo” ni yo! Poco a poco la cosa cambia pero, cuando vas y te da por ponerte delante de los alumnos, te das cuenta de que eres como un actor en una obra de teatro: Puedes estar “creíble” …. o no!  Y ahhhh amiga! sí! tienes que ensayar y hacerte con tu nuevo papel. Si estás inseguro, se notará, si tú no te lo crees… vas jodida! Así que toca actuar!

Excusarse, explicarse o justificarse es una pérdida de tiempo. Así que si te equivocas, aprende del error, keep calm and carry on! a ellos no les interesa tu drama!.Aprendido me ha quedado, ahora me planto ahí delante y si me equivoco pues sigo, apunto mentalmente y yogueguear que son dos días. “Créete” y confía!

2º  Valiosa conclusión No, no se rompen… O sí

En general me esfuerzo bastantito en entender anatómicamente las posturas para saber qué riesgos pueden tener, como ajustarlas, etc Así pues daba (y sigo dando) bastantes explicaciones anatómicas de la postura.

Pero a base de observar he aprendido que realmente las posturas “están pensadas” para que nadie se haga daño si realmente respeta su movimiento. En caso contrario puede llegar la pupita mala malota.

Por eso me parece más “sabio”, insistir en que cada uno vaya explorando con amorcito, que esforzarse tanto en dar instrucciones para “hacer la postura”. Indicar a los alumnos que busquen la manera de sentirse cómodos es la mejor forma de asegurar que no se hacen daño. De esta forma además, se aprende a hacerse uno responsable de su cuerpo, de su comodidad y su equilibrio (sthira sukham asanam).

3º  Las posturas son las que enseñan, no el profesorDurante las primeras clases me he acordado de un pensamiento frecuente que creo que todos tuvimos como alumnos y viene a decir algo asín como que para “ser bueno” en yoga hay que “hacer” las posturas “bien”. (A parte del ya habitual y mitiquísimo requisito de que para hacer yoga hay que “ser flexible”).
Así que me he encontrado a los alumnitos intentando “hacer caso al profesor” para que “salga bien” la cosa.Si te fijas bien, y usas el superpoder de oído de pepita pulgarcita, escucharás las vocecitas de los alumnos cuando, mirando a los compañeros o al profesor, algo “no les sale” y te miran con angustia preguntándose “!!¿¿¿Por queeeeeeeéee, sólo a mí! no me sale!??” y en sus ojos ves que esperan tu respuesta!

Y aquí voy, porque el profesor no tiene la respuesta.

El planteamiento para mí es otro: crear el gusanillo para que vean que hay “algo” en la postura y hay que encontrarlo poco a poco. Y es que va a ser tu cuerpo quien te enseña a encontrar ese “algo” cuando buscas “reposar” apaciblemente en la postura.

Con esto he aprendido que un buen objetivo para un enseñar a un principiante sería entender este asuntito: que las posturas no son para “posar” mientras las “haces bien”, sino para reposar.

También he aprendido que es importante ayudar a los alumnos a entender que posiblemente se harán daño si siguen en este empeño de entender las posturas como un “posado” raro. El ego será quien los “fuerce” a llevar a su cuerpo movimientos para los cuales no está preparado.

 

4 ª Nop! En los libros, no está todo

Durante el trascurso año pasado he comprado una cantidad ingente de libros de yoga: como para calentar y dar buena luz a un salón grande durante un buen rato.

Pero por muchos libros que lea luego llego a clase veo que cada cuerpo es bien distinto y se mueve de formas particulares. Y aunque me flipa la anatomía y no paro de mirar cositas, es en clase donde ves los cuerpos en movimiento “diciéndote” cosas.

Evidentemente, no por eso voy a dejar de leer, pero sí aprovecharé más la clase ya que es allí donde descubres y aprendes: observando y escuchando.

Todo esto he aprendido, ahí es ná!Y venga! se acabó! Creo que para retomar el asunto creo que es suficiente. Espero que mis reflexiones os ayuden en las vuestras y si no estáis de acuerdo… Contádmelo en comentarios y discutimos a gorrazos!

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