Operación vaqueros de otoño: Estrategia en 8 sencillos pasos

No sé qué le pasa a la gente que dice que en verano adelgaza. Yo, en verano, engordo 4 o 5 kilos y me parece lo más normal.

Analicemos el asunto:

  1. No voy a trabajar: Esto implica que el único ejercicio que hago al día ya no es necesario. Ni voy, ni vuelvo andando, ni subo ni bajo las escaleras de mi casa.
  2. No estoy neurotizada: Si he dejado todos los asuntos cerrados, no tengo pajas mentales que hacerme y estoy plácida en algún lugar que tiene cerca un bar.
  3. Me quedo sin clases de yoga: Entre que unos y otros se van de vacaciones, la mitad de las clases puf, se paralizan hasta septiembre -o prefiero ir a la playa… y por mucho pino que hagas eso es más un saltito y poco más.

¿Por qué demonios iba a adelgazar alguien en verano? ¡A mí que me lo expliquen!

Siendo previsora este año tracé un plan de choque ante lo inevitable: Me había propuesto perder algunos de los kilos ganados tras dejar de fumar (hoy hago 536 días y 3000 euros ahorrados).

La idea era llegar anoréxica al verano para así, tras el “cebamiento veranil” parecer yo misma en septiembre tras haber subido los ineludibles 5 kilos… pero no fue posible, claro.

¿Y ahora qué?

Non soy fan de dietas así que como la cosa no va bien he trazado un plan genial:

  • Coste cero
  • Poco exigente mentalmente.
  • Recoge lo mejor de las religioses cristiana y budista. No puede fallar!
    • Nótese que tiene un poquito de culpa, un poco de karma, un poco aquí y allá revuelto (y agitado)…

Son sencillos trucos infalibles para no ponerse trofollísima o blanduca como una cucaracha.

1. Truco contra la gula

Sería algo así como “Respirar para vencer al diablo”: Esta es una técnica ancestral, pero adaptda… Antes de caer en la necesidad imperiosa de comerme todo lo que encuentro a una velocidad ultra humana voy a intentar respirar profundamente 20 veces.

2. In the midle está la virtud

Intercalar algún agua entre las cañas y/o copas. Esto es barato y sano. Nadie puede discutirlo: sea cura o monje.

3. Meditation moments para darle leña al mono

Yo comer, pues como like una bestia parda y supongo que será de ansiedad: ante esto meditar no vendrá mal. Desde que escribí la entrada sobre la meditación, he meditado 10 minutos todos los días y de momento… no he mejorado mucho.

4.  Momento maitines: Unos saludos al sol

Por la mañana tempranito después de meditar empezar estirándose, hacer de tres a seis saluditos al sol para estar preparado para un día glorioso.

Con estas últimas dos cositas que llevan 15 minutos creo tienes el día ganado.

5. Yoga del cañero, y aquí al bollo!

Y es que una clase de Vinyasa o de Astanga te puede hacer un bonito trabajo. Para la gente que le damos al riquirriqui mogollón, estas clases son ideales: no te da tiempo ni a pensar en la lista de la compra, tu cabreo diario con tu jefe etc., etc. (que personalmente me suele suceder en otras clases de yoga) y de paso haces ejercicio aeróbico.

He estado revisando y rebuscando y traigo aquí tres videos de Youtube muy selectos:

  • No son cachitos, son clases completas pero no muy largas
  • Son clases así intensas
  • Nivel inicial-intermedio

Mola ¿no? Pues vamos allá:

Adrien se pone en plan cholito y hace una clase “para perder peso”:

Aquí esta nueva, – muy seria ella- pero que se monta una sesión soleada para sudar un poquito más:

Por último, un chavalote algo remilgao (pero bueno, la clase se entiende y es facilita):

En el anterior post propuse un poco de “vacaciones santillana” así que estos serían unos buenos resources para practicar en verano.

6. Cuatro esquinitas tiene mi cama

Savásana por la noche: Para terminar el día, ya en la camita después de hacer lo que sea, es un buen momento para recopilar lo sucedido a lo largo del día y pensar en todo lo bueno que ha pasado y cómo ha ido el plan antitrofollismo.

(Esto lo he aprendido de mi hermana, lo hace con mi sobrino después de leerle un cuento: el pobre tiende a verlo todo negro y así lo obliga a ver lo bonito de la vida).

7. Honrarás a tu padre y a tu madre

Desmadrarse como palabro supongo que tiene como origen etimológico algo parecido a tener lejos a tu madre en vacaciones… y yo a la mía la tengo cerca <3.

Esto es “una bendición”: me recuerda todo el día lo gordita que me estoy poniendo. Así que honrarela!

8. Estrategias “alternativas”

Si no se puede optar por otras formas más epicúreas de tratar el asunto y bailar un poco por la noche entre caña, agua y copa!

Suave, suave-su-su suave!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*